—¡Fíjate cuántas visitas! — Don Gadget se agarró las solapas de su diminuto traje frac con una gran sonrisa de satisfacción dibujada en su rostro. Tras unos instantes, en los que trató de generar la máxima expectación posible, alzó su bastón hacia la pantalla del ordenador. —¡Desde que las llamamos estrellas fugaces que no había acontecido semejante lluvia de cometas! — Dicho eso a voz en grito, el grillo tecleó mientras bailaba claqué una serie de comandos para rastrear estadísticas en el blog. Una vez hubo terminado, se giró hacia la figura del huraño escritor que lo escrutaba tras una nube de humo. —¡Cachis con tu efusividad! Eres un hueso duro de roer... Harto de la desgana del autor de Un universo en palabras, Don Gadget se acercó a sus dedos. Estos yacían ya en el teclado, tratando de escribir algo sin demasiado empeño. El fuerte pisotón del grillo con uno de sus impolutos zapatos, recién embadurnados de betún, llamó al fin de manera satisfactoria la atención del escr...