Dejemos a un lado las cosas materiales… Sin perderlas del todo de vista hasta dentro de un rato. Si solo pudiese juzgar los hechos que me han conducido a escribir estas líneas bajo un prisma de egoísmo, también ella saldría ganando. Eso se debe a que, como bien dice, nunca ha pedido, pide ni pedirá nada para sí misma. Si yo fuese un bala perdida y fuese feliz con ello no habría lugar a ningún texto, más bien ni a reflexión alguna. Pero hay que tener en cuenta, de entre los múltiples factores, que padezco un trastorno bipolar. Con eso no se puede jugar, pues en sus fases maníacas y psicóticas uno pierde en buena medida el control generando altas cotas de sufrimiento propio y ajeno. De eso, lamentablemente, ella también ostenta un saco generoso. Si ella estuviese aquí. ¿Por qué este título? Porque muchas veces, perdidos en el huracán de unas vidas siempre en movimiento, cuesta encontrar el momento de pausa adecuado, el instante pertinente, para decir to...