¿Es malo querer suicidarse? ¿Es normal sopesar la autodestrucción parcial o total del ser? A estas alturas de la película, todo cuanto sé, se cimenta sobre los pilares de la rareza. Sin embargo, no enfoco ese raro tono sobre mi piel, sesos o corazón. No, lo que se me hace tan raro es el mundo que me rodea. No deja de resultar curioso el hecho de que, a mayor introspección ejecutada, más grande es el rango social que acotamos. Me explicaré. No he dicho que tirando hacia dentro de nosotros mismos abarquemos mayor cantidad del mapamundi. No. Eso sería comparar nuestra psique vital a los avatares de todo un planeta. La prohibida megalomanía danzando con la fuga más temida. Porque, desde ahí, uno ya no halla freno alguno ante el ejercicio de extrapolación, acabando frente a las puertas deseadas del universo infinito y perdiendo sistemáticamente toda cordura ante ellas. Aunque sí he afirmado que, inspeccionando nuestros propios rincones, desnuda...