No hace mucho tiempo, Quizá demasiado, Unos cuatro años atrás, Me topé con una generosa cola, A las puertas de un bar. Las raíces del Proven fueron cerveza barata y mucho rock’n’roll. También lo fueron juegos de rol, apuesta firme por la literatura y la música en directo. Pero diría que su sello más característico fue el trato al cliente. Cercano y sincero. Duro y realista. Camaradería esculpida en tierna seriedad. Allí conocí a algunos de mis actuales amigos. Una época en la que mi vivienda, ubicada en la mismísima Boca del Infierno, no auguraba la feroz y cruel escalada que habría de vivir. Que habríamos de vivir. Este es un texto lacrimógeno por mi parte. Pero también me hace sonreír. Cuán buena fue la apuesta de un camarero solitario que, de ella, manó una de las mejores épocas de mi vida. Recuerdo a los miembros de las raíces del Proven como si de una parte de mi familia se tratasen. La más valiosa de las juventudes, la...