Recuerdo cuando el niño nació. Si hubiese nacido pequeño o raquítico, cosa que en efecto hizo, le habría dotado de la mejor de las armas en estos tiempos de alto consumo y aún mayor inmediatez: La paciencia. Si hubiese nacido enfermizo o deforme, cosa que efectivamente hizo, lo último que habría hecho habría sido descartarlo. Así es. Los primeros mandamientos espartanos, discutidos. Recuerdo cuando el proyecto comenzó a crecer en redes sociales. Son un territorio que suele obligar a las iniciativas a luchar, a pasar hambre y, de ser necesario, a matar. Castigados a golpes de vara y látigo, los fundadores de Sagrada Esparta fuimos adiestrados para no sentir dolor, ni piedad. Y no pasó mucho tiempo hasta que fuimos abandonados a nuestra suerte. Dejaron que midiéramos nuestra fuerza e ingenio con la furia de la naturaleza. Recuerdo cuando el gigantesco lobo olfateó nuestra presencia desamparada. Todos la conocemos. Se trata de una bestia temible. L...