Ahora resulta que cabe la posibilidad de que no sea bipolar. Que, a lo largo de dos décadas de tortura, todo se haya debido a una confusa equivocación. Hará más de diez años que me dijeron que existía, según mi test DSM-V, un trastorno de personalidad inespecífico en mi cuadro… Para abrir un melón, querido lector, lo primero es mirar si es hembra o macho y esperar que sea lo más dulce posible. Este escabroso asunto que nos ocupa va a ser un poco al revés. Ni es hembra, ni es macho, ni sabrá dulce. Pues esto sí es una completa locura. En los años ochenta había carencias severas en multitud de campos, incluido el de la detección precoz de enfermedades. De modo que, para un chaval con sonambulismo, terrores nocturnos y cierta fobia social, el que no se analizara un posible grado de autismo supuso la primera en la frente. Es más, si la alternativa que va asomando hoy por hoy no es otra que la de la hiperactividad, es más que probable que todo emerja de inicios con condición TDAH. Echar la ...