Se ha ido una persona prácticamente vital para alguien muy importante para mí. Podría perderme en ese pozo negro como noche sin luna ni estrellas, pero no lo haré sin antes introducir el carácter de esa persona que un buen día entró en mi vida, dejándome a su vez entrar yo en la suya. Se trata de una andaluza simpática y atrevida como ella sola. Una excelente persona que ha tenido que soportar duros reveses de la vida en los últimos tiempos, donde una archiconocida enfermedad llamó a las puertas de su casa para instaurarse en ella sin permiso. Recuerdo cuando a mi abuela, antes que a mi abuelillo, les sucedió lo mismo. Las repercusiones que sendos golpes supusieron para mi madre y cómo ella, con el paso del tiempo, demostró cómo dar una lección de entereza ante la adversidad. Yo era muy pequeño cuando lo de mi abuela como para apenas recordarme en el lavabo a las seis de la mañana, saboreando el amargo sabor de lo que iba a identificar por vez primera como la mu...