lunes, 3 de agosto de 2026

La identidad bipolar maníaco - depresiva en jaque ante el autismo inductor de psicosis por estrés

 




Toda una vida condicionada a una rareza.

Una rareza ramificada en un laberíntico conjunto de síntomas y consecuencias.


El camino ha tratado de redirigirse a sí mismo en un sinfín de ocasiones.

Múltiples parches para un balón de largo recorrido que quiere alcanzar el final del trayecto de la forma más digna posible. Porque la dignidad, al igual que los derechos, siempre hay que pelearlos.

Si ya de por sí la vida es una jungla con un filtro de amabilidad cordial y cortés, cuando uno deambula por los pozos de la psiquiatría, tarde o temprano, recibe las banderillas ante el silencio de toda la plaza.

Así es.

Uno dispone de una vida y, de repente, pasa a un campo de tortura que en el mejor de los casos se lo llevará por delante.

Un espectáculo para las masas en sentido inverso, pues cuando el color se torna en blanco y negro, no muchos se quedan para colorear la tragedia personal.

Al final, de tantas pastillas y terapias sueltas dilatadas en el tiempo, de tanto ingreso y latigazo, de tanta lenta quietud en el progreso y tanta velocidad reprimida, uno contempla su lienzo vital con cierta ira y rabia.


No es que se disponga de un segundo lienzo en la reserva.

Sin embargo, sí se habla de las segundas partes. De las segundas oportunidades.

Como si fuese Michael J. Fox saltando en el tiempo, heme aquí en pleno 2026, bien entrado el siglo XXI, cuando la problemática cegó todo horizonte rozando aquel maldito cambio de siglo.

Recuerdo que no tenía problemas de sobrepeso ni, por supuesto, diagnósticos en salud mental.

Abrir los ojos de repente conlleva una sensación de haber salido de un estado de coma.

En el caso que nos ocupa, querido lector, esos quince años de batallas mentales sin parangón contra todo y todos se me empiezan a antojar como una tormentosa pesadilla que se disipa en la lejanía. Pero aquí estoy. 

Soy el producto subyacente de un proceso de madurez desdoblado y poco coherente.

La improvisación y el entrenamiento de los reflejos sensitivos forjaron un milagro poco común: La copia de seguridad de aquello en lo que uno más cree.


Últimamente he estado en contacto con el asunto de la respiración guiada, de la forma en la que uno vibra energéticamente y de la necesidad de confrontar lo que más nos molesta con el espejo. Con la tendencia macabra por pura supervivencia de agarrarse al flotador en medio del océano embravecido.

Estoy de acuerdo con que toda vida debe enfocarse desde un proceso evolutivo y en permanente desarrollo, pero lo que uno no puede sacrificar son esos pilares invisibles que, no obstante, siempre han estado ahí.


Las crisis de salud mental comparten destrucción por todo lazo central.

Es tan cierto que los pilares ético morales son y deben ser sólidos a lo largo del periplo vital como que volver a contemplarlos en solitario es cruel. Ahí donde había familia, amigos, conocidos, y muchas cosas materiales… Ya solo hay ceniza. Pero en medio del velatorio, erguidos como malditas placas sagradas, ahí están los pilares. Puedes sentir su tacto sin verlos, olfatear el eco del susurro de la conciencia sin escuchar más que un silencio sepulcral.


Ahora que voy para una década caminando de forma equilibrada, los Reyes Magos de oriente me han dejado sus obsequios y una lámpara por adelantado.

Un regalo es un lienzo nuevo. Ya tiene un rostro dibujado a carboncillo desde hace unos buenos años. Es una persona preciosa, con muchos más pilares que yo, sin largas temporadas en coma y con la capacidad de hacer que, desde el equilibrio, quiera incluso aventurarme a darle unos buenos trazos de color.

Otro regalo es la inusitada sensación de estar respirando oxígeno cada mañana. Nada del pútrido olor de la oportunidad robada, la frustración inyectada o la frontera con la nada.

Porque claro que hay oscuridad.

La hubo, llega a diario y se proyecta a largo plazo.

No me cabe duda alguna de que para eso me trajeron la lámpara.

Ahora resulta que mis habilidades demostradas a la hora de mantenerme en equilibrio saltan a toda lógica del DSM. Se abren viejas grietas en el arcaico sistema psiquiátrico, que omitió marcando la casilla “inespecificado” toda relación de mi caso con cualquier forma de autismo.


¿Se puede vivir tanto tiempo en las sombras de un mundo enterrado y seguir el camino indemne?

Claro que no.

Soy un amasijo de heridas que ni siquiera debieron existir.

He conectado con bestias que no deberían estar en mis sueños.

Pienso y razono como una maldita computadora que trata de procesar anticipatorias.


Aunque mirando la lámpara que sostienen mis manos me quedo más tranquilo.

Me hace sonreír seguir viendo luces de farolillo por aquí y por allá.

El conjunto tiene toda el aura de una gran aventura.




Posdata.

Los Reyes Magos me dejaron una nota diciéndome que me darían el tercer regalo por Navidad. Por aquello de respetar las tradiciones.

Me parece bien.

Ojalá sea una pluma.

Adoro escribir bajo la oscura y fina lluvia de las noches de invierno.


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lunes, 29 de junio de 2026

HIPERACTIVO






Ahora resulta que cabe la posibilidad de que no sea bipolar. Que, a lo largo de dos décadas de tortura, todo se haya debido a una confusa equivocación.

Hará más de diez años que me dijeron que existía, según mi test DSM-V, un trastorno de personalidad inespecífico en mi cuadro…


Para abrir un melón, querido lector, lo primero es mirar si es hembra o macho y esperar que sea lo más dulce posible.

Este escabroso asunto que nos ocupa va a ser un poco al revés.

Ni es hembra, ni es macho, ni sabrá dulce.

Pues esto sí es una completa locura.


En los años ochenta había carencias severas en multitud de campos, incluido el de la detección precoz de enfermedades. De modo que, para un chaval con sonambulismo, terrores nocturnos y cierta fobia social, el que no se analizara un posible grado de autismo supuso la primera en la frente.

Es más, si la alternativa que va asomando hoy por hoy no es otra que la de la hiperactividad, es más que probable que todo emerja de inicios con condición TDAH.


Echar la vista atrás y ver caer los bofetones, manotazos y alguna que otra alpargata o cinturón, mientras sonidos de gritos y amenazas se dejan escuchar demasiado cerca, son sólidas pistas de que algo no iba bien por aquel temprano entonces.

Infancia dura, sin duda, que evoca y la vez invoca el poder del bastón. Esa mediana en la mano. Ese fuego que prende las mechas del pelo engominado. Pero ah, claro, que si bipolar por aquí, maníaco depresivo por allá… “Cósanle a pastillas hasta que el fruto caiga.”


Y llegados a este punto yo me pregunto, este error épico, esta posible cagada antológica, ¿Ni siquiera ha sacudido o va a sacudir un poquito los cimientos de la psiquiatría “del siglo XXI”? 


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miércoles, 27 de agosto de 2025

Viento


 

No se puede comenzar un texto como este con una incógnita. Tampoco desarrollarlo en torno a cuestión alguna. Mucho menos rubricarlo con una pregunta al aire.
Porque en el aire estás tú.
Lo supe desde ese día en las afueras del tanatorio. 
Lo sentí en cada golpe amable al hombro que me diste de forma invisible. A mí, y a ese otro puñado de seres queridos que aún te lloran. Sin prisa, teatro, plan u objetivo.
Desde entonces, te apareces como quien solías ser. Un conversador distendido de profundidad abismal y sueños brillantes como los cielos que tanto contemplabas.

Mientras escribo, engullo el puño en la garganta a nuestra manera habitual. Tragos amargos, fuertes, duros... Que hacen de tripas corazón. Ya que, si está siendo un año duro, que te lo digan a ti.

Siento enormes ganas de que el calor dé paso al furioso oleaje que anuncia las inclemencias.
Quiero llorarte de forma que mis lágrimas se confundan con la brisa marina desatada. Sin que nadie more alrededor. Como en los viejos tiempos, los malos tiempos, en los que la soledad nos anclaba al infierno mientras las alianzas tan solo eran el señuelo para la destructiva autolesión.

Qué diferente es todo ahora.
Qué brillante cada amanecer.
Qué esperanzador horizonte.
Aunque, si te soy sincero, la carga no ha dejado de pesar, la herida no ha dejado de doler y la locura prosigue su búsqueda arqueológica del núcleo a detonar.

Lo que más valorabas era el tono grave y calmo con el que parecía lograr anular el espacio tiempo común.
No eras como los que vaticinaban posibles incendios por mi parte, ni griteríos de furia contenida. 
No.

Tú sabías cosas que te has llevado para comunicarlas de la mejor de las maneras.
Llegando con el viento.
Marchándote con él.
Yendo paso a paso, como el crepitar de esa amistad que compartimos y que, según sé, aún tiene que dar muchas palabras por escribir.


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miércoles, 13 de agosto de 2025

Sillas en llamas



"Aquí huele a quemado". 


Un ser putrefacto de la sociedad, un yonki asqueroso, escupió eso entre los dos dientes que le quedaban cuando estuve a poco de detonar una silla en la cabeza de un cuidador de un psiquiátrico de larga duración. 


Aquí huele a quemado.

Se trata de un truco, de una sorna, para terminar de detonar un volcán que dé espectáculo a vidas grises. 


Es extrapolable. 

Y lo peor de todo, lo es ante gente que aparenta máxima dignidad. 

Por mi dilatada experiencia psiquiátrica, cuando más noble el corcel, más zorro el jinete. 

Psicólogas, trabajadoras sociales, psiquiatras y todo el sucio elenco de la salud mental española del supuesto siglo XXI sólo sirven a un único fin: La limpieza de su propia toxicidad.

Pudriendo mentes, haciendo acopio del maquillaje diario y la provocación infinita, desgastarán a quien juega limpio hacia justamente pretender demostrar lo opuesto. 


Por suerte, a veces, hay fallos en el sistema.

Hay cientos de miles de sillas en los pueblos. 


Es más extrapolable aún.

En una sociedad en la que el concepto de lealtad tiene la misma valía que el de una zorra, el vaivén de criterios, cambios de opinión, sucios intereses y puñaladas traperas por un bien mayor son un valor al alza.

Un valor por el que todos estarán dispuestos a batir el récord de altura: Un sueño americano del que se ríen en público y por el que lloran, suspiran y se arrastran en privado. 

Defenestrando el buen hacer, la limpieza y la transparencia.

Maquillándose con todo ello al día siguiente.


¿Que ha muerto alguien verdaderamente importante?

Brindemos.

Los vasos estarán limpios también al día siguiente.

Pero no las sillas.

Las sillas tendrán muescas de cada cráneo que se me acerque en el futuro a sonreírme con un puñal en la espalda.


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lunes, 30 de septiembre de 2024

STOIC CHRISTMAS | Bipolar Music World


Bipolar Music

STOIC CHRISTMAS

 

 

Un tema compuesto con un teclado Akai MPK mini y el programa Garage Band.

En él, concentrado en apenas un minuto de duración, asistimos a un concierto que fusiona elementos festivos con multitud de campanas percutoras, todo ello con la batuta en segundo plano en forma de una melodía más lúgubre.

Instrumentos de viento y coros múltiples dotan a la pieza de las dos caras de la moneda que siempre busco. Los dos polos bipolares aplicables de forma perenne en cualquier tesitura.

 

 

RELATO

Una campana en la oscuridad

 

 

¿Dónde estoy?

Todo está oscuro.

 

Para alguien como yo, una pequeña campana, este hecho recurrente resulta de lo más desconcertante. Mis recuerdos más luminosos son precisamente eso: Un concierto de luz y música. De pantagruélica extravagancia.

Luego, paradójicamente, irrumpe la decadente oscuridad.

 

Me pregunto si todas esas personas que me dan labores de usar y tirar son conscientes de la generosa carga metafórica a la están atados irremisiblemente.

El proceso es sencillo en lo que a mis funciones se refiere.

Anuncio momentos importantes. Destacados como estrellas fugaces e igualmente pasajeros. Se abren regalos tras sacudirme. Se ingieren uvas justo antes de la llegada de besos y abrazos llenos de una esperanza… Fugaz.

 

Porque la metáfora es cruel.

Un símil tan evidente como despiadado.

Cada año, la explosión lumínica conduce al brutal apagón.

Lo sé porque, desde este rincón del armario donde siempre me tiran, arrojando sobre mí los restos de la opulenta festividad, puedo escuchar cómo, a las pocas semanas, la podredumbre de esas almas hipócritas ya despliega su manto negro sobre todas esas pasajeras realidades de mentira.

 

Escucho y, sobre todo, siento.

Siento que me usen con tanto ahínco en algo tan vacuo e inmoral.

Ojalá el mayor foco de luz que asoma de ese profundo pozo nunca se hiciera mayor, tomando la asquerosa y necia forma adulta.

 

En fin, seguiré repicando. Puede que, algún buen día, a uno de esos niños se le ocurra la genial idea de no crecer jamás. 

 

 


 

 Para escuchar la canción en Youtube sigue este enlace

 

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domingo, 29 de septiembre de 2024

MELANCHOLY | Bipolar Music World

 


Bipolar Music

MELANCHOLY

 

Un tema grabado con un teclado AKAI MPK MINI y el programa Garage Band.

Como su propio nombre indica, busco generar una amalgama que, sin llegar a ahogar al oyente, sí lo traslade a una evocación meditativa a nado entre la intranquilidad y la belleza de lo efímero.

 

 

RELATO

Oleaje de amor

 

Todos sabemos que el mar aúna elementos suficientes como para desear, querer y poder perderse por completo en él. Más diré, dado que, de entre todo cuanto lo conforma, yo soy algo así como un estandarte de su naturaleza. La punta de un iceberg magno e inconmensurable. Aunque, como toda bandera, mi vida es delicada. Pasajera y efímera.

Las olas no tenemos nombre, aunque nos sobre identidad.

Mis hermanas y yo cabalgamos actualmente en dirección a la tan ansiada costa.

Te preguntarás, querido lector, por qué la ansiamos tanto.

La respuesta es sencilla, dado que es reflejo directo de lo que te ocurre a ti tan pronto nos contemplas con el debido silencio y su respectiva calma.

Deseamos alcanzar la costa porque queremos cumplir nuestra parte de la función y podemos ejecutar nuestra sección del concierto. Una danza eterna e infinita que nos mantiene ligadas, ola a ola, espuma a espuma y cresta a cresta con el insondable fin que nuestra madre líquida tenga a bien disponer.

Me gusta observar desde la distancia.

Todas esas miradas entrecerradas. Tantas y tantas pupilas evocadoras. Las lágrimas que inevitablemente gestan su nacimiento.

 

¿Desde dónde emergen?

Caen a la tierra.

Como mis hermanas mayores.

Como todas las que vendrán.

Como yo misma.

Una corriente de melancolía mecida por un oleaje de amor.

 

 

 

 


 

 Escucha el tema en Youtube clickando este enlace

 

 

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