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Un ritual en la taberna (Capítulo segundo)

















La chica no solo le echaba desparpajo. También encanto.
Se llamaba Olivia.

No había transcurrido mucho tiempo desde que se habían instalado cara a cara en una mesa esquinera de la taberna. Sin embargo el contraste que dibujaba el cruzarse de sus miradas con la grácil danza que estaba resultando su conversación parecía indicar lo contrario.

Joel tragaba saliva en esos momentos en los que, pese a que las palabras nacían fácilmente, los ojos de Olivia le sostenían la mirada como pocas veces había acontecido con nadie.
Era como mantener una segunda conversación en un lugar a medio camino entre la ya de por sí indefinida ubicación de la taberna y la notable capa de profundidad que suponía el contenido de su libreta.
Ahí, justo en ese lugar a medio camino, donde la mentira es imposible aunque la verdad aún se guarda con celo, era donde Joel parecía leer en el atractivo marrón de las pupilas de Olivia que ésta era víctima de unas serpenteantes dudas que se estaban agarrando dolorosamente a su corazón.

Tanto la tapa de la tetera de Joel como la taza de café de Olivia se vieron sacudidas virulentamente cuando uno de los clientes de la taberna en esa festiva noche de Halloween se precipitó sobre la mesa donde se encontraban, al parecer tras un bromista forcejeo con un compañero.

– ¡Chicngos! Tlomaos algo sahora mishmo, ¡Algo ffuerte! – La borrachera del sujeto comenzaba a ser de espanto. Joel lo enderezó mientras una sonrisa que trataba de ser perenne trataba de disimular el que su mirada no supiese si posarse en la puerta de entrada o el rostro de Olivia, revoloteando también por el comedor donde la fiesta parecía venirse arriba y la barra tras la cual el camarero parecía tranquilo e incluso satisfecho.
Estaba inquieto.

– ¿Quieres que vayamos a tomar el aire? – Olivia le había leído la mente. Sus palabras le llegaron como el soplo de aire fresco que, tras asentir y levantarse de la mesa, acarició con una gélida brisa sus rostros cuando hubieron salido a la oscura callejuela.
De repente no hablaban.
Pero no había tensión alguna entre ellos.
Cada uno apoyado en sendas posiciones en la entrada del local, contemplaban el movimiento de pies del otro, espasmódico por parte de Joel y más relajado en Olivia, mientras lanzaban miradas furtivas a una oscuridad creciente en la que la niebla no parecía disiparse.
Sin querer advertirla para no asustarla, Joel sintió como su espalda se erguía tensándose al contemplar como un par de luces amarillas le miraban fijamente, en algún punto cercano entre la espesa niebla.
Si algo recordaba, si de algo estaba seguro, es de que el reinado del monstruo, justo un año atrás, alcanzaba una despiadada mayoría absoluta que le legitimizaba para llevar a cabo la tarea con la que más disfrutaba esa identidad: La autodestrucción que se lo lleva todo por delante.

Por eso la visión de esa encendida mirada clavada en él le lanzó a una serie de pensamientos que súbitamente tuvo la imperiosa necesidad de trasladar al papel de su libreta.
Ni se enteró de la tentativa de Olivia por saber qué ocurría, ni se fijó como emitía un sonido de agradable sorpresa al emerger los dos puntos de la niebla resultando ser los ojos de un esbelto gato negro en busca de compañía.
Tan solo se disculpó y entró a la taberna donde en la barra pidió su libreta al camarero.


EXTRACTO DE LA LIBRETA: Fosa común

– Parece mentira que esté ahí enterrado. – La pequeña Ilusión daba golpecitos con sus manos en ambos costados de su cintura, sobre los volantes del vestido.
« Y que se quede ahí… » Pensó Tylerskar, mientras una nube de humo cubría su rostro, iluminado por la luz del mechero al encenderse un cigarrillo.

– ¡Muy apropiado para el Monstruo, sí señor! – La frase fue acompañada de una carcajada final por parte de Experiencia, que parecía haber llegado bien satisfecho al cementerio. Prosiguió. – Una excelentísima fosa común para su excelentísimo desgraciado. ¡Qué tal si vamos a la taberna, esta noche tengo un barril entero de mi brebaje para todos vosotros! – Experiencia solía acabar riendo sus frases. Le quitaba hierro a los asuntos por norma general. Tanto daba si se encontraban contemplando lo que quedaba de una entidad otrora casi infernal.

Resolución y Rectitud habían salido a investigar los alrededores.
Nunca habían sido demasiado amigos del Monstruo.
Tylerskar, contemplando la fosa que representaba una extinción, sentía una agridulce sensación.
– ¿Por qué no vuelves con ella? – La frase resultaba de por sí sorpresiva, aunque viniendo de Esperanza, que ladeaba su sombrero para fruncir el ceño a Tylerskar mientras le proponía aquello, era toda una pista ante qué hacer de inmediato.






En parte, había conseguido olvidarme de aquello que causaba un gran dolor en mí. Sin embargo, la compañía del chico me estaba distrayendo lo suficiente como para olvidar, de forma parcial, todo lo que había sucedido en las últimas semanas. Seguía suponiendo que con solo estar allí debía olvidarme de todo, pero mi mente siempre iba por libre.
Tras echar un último vistazo a la niebla y ver que Joel no pensaba volver al exterior, entré de nuevo. Me dirigí a la mesa que anteriormente habíamos compartido y me senté a la espera de que me acompañara. Lo acababa de conocer y tampoco quería agobiarle con mi presencia.
Quizá por eso había vuelto a entrar.

No tardó mucho en volverme a acompañar.
— ¿Necesitas que te ayude en algo?
Él me respondió con una negativa y yo no insistí. Al menos, no de momento. Apoyé los codos sobre la mesa y la barbilla sobre las manos. De nuevo los recuerdos y los pensamientos parecían querer aparecer sin permiso. Pero no dejé que avanzaran más allá de la puerta que separaba los recuerdos felices de los que no valía la pena recordar. No cuando el tiempo transcurrido desde lo sucedido era mínimo.
Tal vez quien necesitase ayuda fuera yo.

—Discúlpame, necesito ir al baño.
Me levanté y, sin mirar atrás, ni a mi alrededor, fui directa al área de los servicios. Entré en el de mujeres y me situé frente a uno de los espejos. Abrí el grifo y dejé que corriera un poco el agua antes de mojarme la cara con insistencia. Notaba mis mejillas ardiendo, el esfuerzo que estaba haciendo era considerable, pero los recuerdos parecían ser más poderosos de lo que pensaba.
«¡Maldito Víctor!».
Tenía ganas de gritar, de acabar con todo de una vez. ¿Había algo que realmente me lo impidiera? Tomé aire varias veces y cuando volví a estar preparada salí para reencontrarme con Joel.
—Hay cosas que no se pueden controlar por mucho que así se desee, ¿no es cierto? —Él ladeó la cabeza tras oír mi comentario—. Menos mal que nunca me ha gustado beber alcohol, sino ahora mismo necesitaría un trago.
Sí, menos mal que no solía beber alcohol, porque podría haber recurrido a la bebida y haber terminado peor de lo que estaba. El dolor es algo que se lleva bien cuando te acostumbras, pero ¿emborracharte? Al final terminas esclavizado y era lo último que quería.

Por algún motivo noté que su cuerpo se tensaba. Entrecerré los ojos y observé a mi acompañante con curiosidad.
—Por cierto, tengo una curiosidad. ¿Qué es lo que escribes en esa libreta? ¿Es una especie de diario?
Sonreí para restarle importancia al asunto.
—Si no quieres, no tienes por qué responder, ¿eh?
Pero algo en sus ojos me indicaba que, como yo, tenía algo que quería sacar de dentro.



Podéis leer tanto este como los capítulos siguientes en 
Ficción Romántica, el blog de R.


Comentarios

  1. Uoooo, esta parte me ha gustado mucho y tengo muchas ganas de ver como continua. Creo que estas creando algo muy interesante y a ver como va avanzando. ¿Será capaz Joel de desahogarse con Olivia?.
    Animo a los dos

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué bien Silvia, me alegra que te haya gustado tanto!
    Poco a poco se va deshilachando lo que nos reserva esta historia en cuanto a la coincidencia de Joel y Olivia en la taberna ^^

    Gracias por los ánimos, por leer y también comentar :)
    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Estoy deseando sabes cómo continúa, me tiene intrigada.
    Necesito saber qué es lo que le tiene que contar Joel a Olivia *-*
    ¡Espero el siguiente con muchas ganas! :D
    ¡Besos!

    ResponderEliminar
  4. Qué bien que te tenga intrigada y casi mordiéndote las uñas Kiera :D
    Espero que esa confesión colme tus expectativas, ¡En breve capítulo 3!
    ¡Un abrazo!

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