martes, 27 de octubre de 2020

Prólogos de la saga Identidad | El símil: Día del lector (por Beatriz Peñas)

 



Según mi propio criterio es una verdad universal que, a lo largo de los siglos, la influencia del arte en el ser humano ha permitido nuestra evolución casi con la misma intensidad que lo han hecho la explotación de los recursos, las guerras entre clanes o la revolución tecnológica.

Hay muchos escépticos que por desgracia siguen creyendo que el arte no es más que un divertimento, la parada técnica que hemos creado para poder sobrellevar nuestra existencia cargada de retos, frustraciones  e incertidumbre.

Se equivocan.

 

Lo cierto es que existen millones de ejemplos, tantos como personas habitan este planeta, que demuestran que el arte nos ha ayudado a crecer, a mejorar como especie y a asegurarnos un futuro como sociedad.

 

Cada vez son más los estudios que demuestran que el arte tiene fines terapéuticos mucho más allá de lo que nos imaginamos: clases de escritura para personas con enfermedades terminales, talleres de pintura para niños hiperactivos, escuelas de danza creadas para mejorar la comunicación con personas autistas, y un sin fin de proyectos más destinados a mejorar la comunicación y la inteligencia emocional que tanta falta hacen en las instituciones y en los centros educativos de nuestros país.


Cuando Víctor me pidió que escribiera este prólogo yo ya conocía parte de su obra e incluso había participado en algún proyecto que había llevado a cabo con otros escritores.

Sabía de la existencia de Tylerskar y de sus eternos acompañantes que, de una forma más o menos fiel, habían seguido al protagonista hasta las mismísimas fauces del Monstruo.

Al conocer personalmente a Víctor era consciente de que él mismo, como individuo, había acabado en más de una ocasión en ése paraje indómito al que no todos accedemos y me hizo mucha ilusión que, precisamente, me escogiera a mí para el prólogo de este libro tan especial y diferente.

 

Porque sí, este no es un libro como los demás.

En este libro el propio autor es el claro ejemplo de que el arte redime, el arte cura y nos enseña a canalizar nuestros deseos y miserias más profundos y convertirlos en algo que podamos compartir con nuestros semejantes.

En este libro descubrimos que en ocasiones la mente humana puede dejar de ser ella misma por un instante y aprovechar lo que otros han creado para sanar, para expresarse y para fluir.

En este libro, plagado de homenajes sinceros a grandes obras del mundo cinematográfico, el lector descubre conforme avanza en los relatos que no está solo, que existen otras personas que han utilizado todas esas referencias para subir de los infiernos en momentos clave de su vida.

Víctor ha creado pequeños universos inspirado por las películas que nos han rodeado desde niños buscando respuestas, adentrándose una vez más en ésa mente suya plagada de un conocimiento al que no todos podemos acceder, y nos ha dejado entrar en ellos para entender un poco mejor el origen y las fatalidades de las enfermedades como la suya.

 

No importa si eres bipolar, depresivo o simplemente tienes un mal día.

No importa cuán identificado te sientas con Tylerskar y sus amigos que tanto bien (o mal) le quieren.

No importa si has llegado a este libro por casualidad, porque leíste el argumento y creíste que podía ser bueno para ti o porque alguien te lo regaló para ofrecerte una experiencia distinta y emocionante.

 

Lo importante es Rebeldía, ese nuevo personaje que aparece y que no está dispuesta a dejarse vencer.

Lo importante es la maduración de Tylerskar y, por consiguiente, del autor en su relato.

Lo importante es entender, al final, que el arte no sólo tiene el poder de curar al individuo si no que también nos ofrece la posibilidad a nosotros, los hombres y mujeres de a pie, de curar a los demás.


Le auguro muchos éxitos a Víctor con este nuevo hijo que es, a mi entender, el más maduro, fantástico y sanador de todos.

 

  

Por Beatriz Peñas.





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Prólogos de la saga Identidad | La taberna: Una libreta para el recuerdo (por José Antonio Marchán)

 



— ¿Podrías hacerme una introducción para La Taberna? —me escribió Víctor….

 

Sí, claro. Cómo no, pensé para mí.

 

Aunque instantes después un pensamiento maligno y algo irónico asaltó la parte racional de mi cerebro: ¿Qué mejor que dedicar parte de mi caótico tiempo a pensar y desarrollar un texto, lo suficientemente interesante y válido como para que el autor del libro quede contento, sabiendo que no todo el mundo se lo va a leer y si lo hace será deseando que acabe lo antes posible?

 

Porque seamos sinceros, muchos lectores no necesitan este prefacio.

 

Normalmente cuando eliges un libro para sumergirte en sus páginas (digitales o no) hasta las últimas consecuencias y dejar que te susurren todas las historias que contengan, es con una idea preconcebida. Conociendo el argumento, la sinopsis o al autor. Y con eso es suficiente. No te interesa el prólogo porque no es lo que quieres. Es un ofrecimiento, sí. Un extra agradecido, un añadido posterior, un matiz aclaratorio. Pero no vas a leerlo por eso. 

 

Así que no voy a hacer un análisis sesudo de la obra en sí dado que ni considero que sea el lugar ni tampoco la persona adecuada para tales menesteres. Otros y mejores lo harán en su momento.

 

Pero sí voy a dejar por escrito y para la posteridad que no estamos ante un autor cualquiera, más bien al contrario. Sus connotaciones son especiales y es necesario señalarlo antes de empezar esta obra, cuanto menos… compleja e intrincada. Sí. No porque la trama lo sea en exceso sino porque La Taberna, como todo lo que escribe el autor, es un texto poderoso y sobretodo intenso nacido del sufrimiento y la experiencia. Un libro de prosa algo farragosa y recargado en ocasiones pero oníricamente poético en otras. Una experiencia vital de la que aprender y una ventana desinteresada y valiente al alma de un soñador de universos maniatado en el barro. 

 

 

 

La Taberna es la historia de Joel, un treintañero tan perdido en sí mismo y en sus defectos que tras llegar a una sensación de tope debe decidir si realmente quiere levantarse y luchar por algo que valga la pena. Por él mismo. Con un trastorno ya de por sí complicado un enemigo como el alcohol se convertirá en la némesis cambiante y serpenteante de la historia y obligará al protagonista a elegir ser un Ícaro moderno y acercarse al sol o bien ser Dédalo y sobrevolar la angustia y el dolor con el mar de fondo como simbología de todas las cosas. 

 

La obra comienza con una visita al Centro de Salud Mental, con la amenaza intrínseca que ello conlleva y finaliza con el final, claro. Ese es un lugar al que no puedo acompañaros pero puedo prometer que no es un camino de rosas.

 

Porque La Taberna no deja de ser ese remanso de paz irreductible que todos necesitamos en algún momento de nuestra existencia, ese lugar del que echar mano cuando la vida de forma indefectible nos envía las tormentas. Es un lugar que de no existir tienes que empezar a edificar ya. Porque es esa lucha primaria, diaria, cíclica por encontrar un lugar de tranquilidad y un hogar donde reposar el alma la que da validez al mundo. Por ello hay que saber leer aquellos renglones no escritos en los que tenemos que entender que en esta vida tan injusta podemos ahogarnos, literalmente, con la experiencia o podemos ver los abismos desde una altura adecuada y no caer en ellos.

 

 

 

Antes de finalizar comentaré un par de cosas que considero interesantes: Por un lado que es recomendable leer su obra “La Cabaña” con la que comparte diversos puntos y personajes, y por otro destacaré la inclusión de la serie “Experiencia bipolar sin alcohol” como unos anexos realmente personales que resultan un compendio de sabiduría existencial de lujo y que considero de obligada lectura para todos aquellos que quieran escuchar y aprender de primera mano sobre una temática desconocida para la mayoría de nosotros como es el trastorno bipolar.

 

 

 

Ya para acabar citaré a Paulo Coelho: “La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños…”. Esta obra que tenéis entre las manos es el vivo ejemplo de que el esfuerzo vale la pena y la lucha no es nunca en balde.

 

Como he dicho al principio quizá no interese a nadie este prólogo, pero es parte del libro. Y hablando con Víctor se ve rápidamente que La Taberna es un hijo que está esperando con anhelo y al que va a querer tanto como le sea posible y más. Así que mi aportación al puzle está hecha. 

 

 

 

Ahora sí, me despido por fin.

 

Basta de humos, basta de espejos. Que se alce el telón y empiece el espectáculo.

 

Bienvenidos a su mundo. Sumergíos en su universo propio y disfrutadlo.

 

Here we go…

 

 

 

 

 

 Por José Antonio Marchán.









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Prólogos de la saga Identidad | La cabaña: El oscuro laberinto de la psicosis (por J. Carlos Fernández)

 



A lo largo de los siglos la Humanidad ha experimentado una constante evolución, de forma lenta pero inexorable nuestro organismo ha ido adaptándose para sobrevivir en el ambiente de nuestro planeta.

 

En cambio podemos constatar que en determinados momentos de la historia se han producido saltos evolutivos claves en el intelecto humano. Casi siempre han sido llevados a cabo por seres humanos que han revolucionado los parámetros y condicionantes de su época con descubrimientos claves en los diversos campos del saber, ya sean físicos o espirituales, creando movimientos imparables que conseguían hacer avanzar a la Humanidad.

 

Después de los últimos grandes movimientos del siglo XIX la Humanidad ha conocido un increíble y espectacular desarrollo sobre todo en el campo de la Ciencia, en todas sus facetas, la Cultura, el Arte y la Política. A todo esto la Religión en todas sus variantes y facetas ha intentado adaptarse a las nuevas corrientes.

 

A tal grado ha llegado la evolución en estos campos que hoy en dia está prácticamente prohibido saltarse las reglas de las que estos grandes campos se han dotado para, dicen, asegurar su correcta evolución.

 

Sin embargo la Historia nos ha enseñado que es inevitable la aparición de seres humanos con visiones amplias del entorno que nos rodea que pueden empezar a constatar que la Humanidad se prepara para un nuevo salto evolutivo, en este caso, espiritual o mental. Como siempre se iniciaría con una o varias personas que de forma abrupta obtienen una brutal e inesperada conciencia de que estamos prácticamente sojuzgados por los diversos campos antes expuestos sin permitir éstos ninguna desviación importante de sus normas y leyes inexorables.

 

 

A partir de vivencias personales el Autor se rodea de una serie de entrañables personajes y nos transporta a una cabaña solitaria donde nuestros miedos, complejos, ataduras y por ende nuestra propia existencia son desmenuzados y analizados sin piedad. Se nos muestran caminos y senderos por donde transcurrir con salidas alternativas pero con un único fin. Nuestro salto evolutivo ya está ahí, sólo hay que intuirlo, sentirlo, entenderlo y por fin aplicarlo.

 

A veces con profundidad, otras en tono jocoso el Autor nos desvela una serie de conocimientos que sólo esperan a que alguien los recoja y empiece a evolucionarlos.

 

Una obra, en mi humilde opinión, de obligada lectura y relectura.

 

Que ustedes lo disfruten.

 

 

Por J. Carlos Fernández







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lunes, 19 de octubre de 2020

Reseña de 'El Símil: Día del lector' (Óscar Millán Vivancos)

 



NOTA DEL AUTOR



Los principios de aquello que realmente vale la pena suelen ser duros.

Focalizando en la práctica de la escritura, no se muy bien si generalizar es pertinente. Tras una década al pie del teclado, encañonando mis escritos y novelas en múltiples direcciones, hay algo que me queda claro.

Se trata de algo común a la blogosfera y a la publicación de una obra. Incluso al tímido papel escrito a mano que se entrega a su destinatario.

Hablo de la magia que se genera cuando un lector lee con tanto mimo que sientes que todo el proceso ha merecido la pena.

 

Así me ha dejado Óscar tras la lectura de su reseña.

Sufrir en vida puede hacerte sangrar literatura. Pero tranquilos, hay veces que alguien acude para secar muchas de las lágrimas.





RESEÑA DE EL SÍMIL: DÍA DEL LECTOR


por Óscar Millán Vivancos




"El símil" de Víctor Fernández García es una obra compuesta tanto por una novela de fantasía (o varias...) como por una serie de ensayos (presentados en negativo: letra blanca sobre fondo negro) que se van combinando habilidosamente después de cada capítulo, a modo de símil complementario. Aporta en ellos valiosísima información en el terreno de la psicología psiquiátrica.

Cabe mencionar, por otra parte que, como suele ocurrir en sus libros, su texto va combinado con un diseño, maquetación e ilustraciones de su compañera, Vlad Strange, que hacen más amena aún su lectura, alto diseño, como los poemarios comerciales que tanto éxito están teniendo entre las más jóvenes.
Como en la canción aquella de Sabina del pirata cojo, parece que Víctor, echando mano del cine actual, se ha decidido a vivir muchas vidas, o generosamente, proporcionar ese placer a sus personajes. Así, de un capítulo a otro cambia la ambientación, pero el hilo argumental profundo y los personajes los conocemos.

Acudió a mi conciencia hace un par de  días el término "narrativa experimental", recordé las extrañas e impresionantes novelas de J. M. Guelbenzu que devoraba en mi adolescencia, aunque lejos de lo rebuscado y el rococó vanguardista, no hay surrealismo aquí, sino lectura muy accesible, que recuerda, aparte del cine, al mundo de los cómics y hasta de los videojuegos. 
En eso se percibe la generación aproximada del autor, milenial y hasta casi generación Z. 
Ahora bien, se adivina su culto a la escritura, y su afán de comunicar. 
Víctor F. G. es como un libro abierto dentro de otro libro abierto. Ese es mi símil.



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lunes, 5 de octubre de 2020

Reseña de 'La Taberna: Una libreta para el recuerdo' (Óscar Millán Vivancos)




 

RESEÑA DE 'LA TABERNA: UNA LIBRETA PARA EL RECUERDO'

por Óscar Millán Vivancos


NOTA DEL AUTOR


Óscar Millán, a parte de ser lo que considero todo un maestro en hacer que un texto resulte cálido y cercano, es también un buen amigo y sabio compañero. Por ello, todas y cada una de las palabras con las que ha enarbolado su reseña de mi Taberna adquieren mucho valor y fuerza. 

Desde lo destacado hasta lo aconsejado.

Gracias Óscar.

 





 

"La taberna", de Víctor Fernández García, es un libro muy bello. 

Se trata de la segunda entrega de la saga "Identidad", del mencionado autor, y es un libro que va intercalando escenas novelizadas posiblemente de su propia vida cotidiana, con los escritos de un cuaderno en el que más que un diario se leen reflexiones positivas, de superación personal, acerca de unos caminos que el escritor va recorriendo una y otra vez. Así, nos va describiendo sus conclusiones acerca de sus espacios más transitados: la enfermedad mental y la resistencia al consumo de alcohol. 

Ahora bien: curiosamente, su escritura engancha, y ayudado por el diseño ameno del volumen, por momentos vas avanzando rápidamente por sus páginas. 

La parte novelizada puede hace pensar en el mundo de las ideas, del viejo Platón. La parte íntima, de las reflexiones del autor sobre sus propias experiencias de conciencia, parecen escritas para sí mismo, por lo que, como lector, le deseo que no las olvide una vez publicadas, que vuelva a ellas de vez en cuando, por todo lo que ahí expresa, para abrazarse a sí mismo, aunque como escritor se proyecte algo más lejos, gracias a sus sanas ambiciones.




Para leer más reseñas clicka aquí

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sábado, 12 de septiembre de 2020

Mis reseñas | Interzone: Tenshi kids vs the dark (Vlad Strange)

 



No resulta complicado encontrar en nuestros días libros juveniles de fantasía.

Desde sagas archiconocidas a pequeñas aventuras, desde bestsellers apabullantes a pequeños grandes mundos.

¿Qué marca la diferencia en este género tan manido?

Aquí, cada uno, podrá decir la suya.

En mi caso no dudaría en señalar, lejos de los personajes o la imaginaria global, a la misma alma de la historia.

 

Cuando hace meses aterrizó esta novela en mis manos, básicamente leí su sinopsis y traté de dejar la lectura a épocas más benignas para mi mente que la que me ocupaba.

No me arrepiento en absoluto de ello.

Devorado en un solo día, este libro va a perdurar en mi memoria. Pero, lo más importante, va a morar en mi interior por la caricia que ha logrado brindarle.

 

‘Interzone: Tenshi kids vs the dark’ presenta una historia que claramente me queda marcada en tres fases. Tres grandes bloques que no voy a destripar por el bien del lector ávido de hacerse con esta obra. Baste decir, en todo caso, que de un suspense agónico pasaremos a deleitarnos de preciosos sentimientos y, de ahí, a un tramo final que nos mantendrá pegados a las páginas fruto de una tensión magistralmente conducida.

 

Quiero hablar un poco de esos sentimientos tan bonitos con los que me he topado. Sin duda alguna los calificaría como motor de la obra. Como el pálpito que todo arte literario requiere para acompasar su transcurrir.

Vlad Strange puede presumir de haber creado a unos personajes con mucho fondo. No es tarea sencilla dotar de personalidad y emociones cuando el escenario a recrear se antoja tan amplio y ambicioso como al que apunta en todo momento la autora. 

Por eso el ritmo paulatino y mecido con el que esta obra peina los momentos más cálidos y delicados me ha parecido sublime.

Sin caer en el romance estereotipado que, en los tiempos que corren, parece garantizar éxito inmediato, se opta por usar recursos llenos de fantasía que no harán más que hacernos desear saber, siempre, un poquito más.

 

Eso es algo que puedo extender a la totalidad de la obra.

Párrafo a párrafo, capítulo a capítulo, la inercia de la trama no nos dejará huérfanos ni por un segundo. Más bien al contrario, pues más de un breve descanso he tomado para saborear el recuerdo de las escenas descritas con tanta maestría. Para paladear ese punto de incertidumbre y emocionante intriga.

 

Cada uno tiene sus creencias.

Cuanto menos, sus deseos e ideales.

Si movemos nuestra vista un poco alrededor, es fácil darse cuenta de que el mundo va de mal en peor. No se si se trata del Fin del Tiempo porque, básicamente, mis armas no pasan del campo onírico y un puñado de habilidades que no pueden demostrar ni siquiera su propia existencia.

Pero he experimentado, durante un día estupendo, como alguien como Vlad Strange concibe un punto de vista tan esperanzador como preocupante. Tan cercano como imposible. 

 

Muchos lectores acuden a obras de fantasía con una venda en los ojos y el corazón abierto.

Me alegro enormemente de haberme cruzado con esta lectura por el camino, pues así lo he hecho yo con Interzone.

La caricia de su recuerdo, como he dicho antes, es algo que ya siempre me arrancará una sonrisa.





Enlace de compra de Interzone: Tenshi kids vs the dark

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lunes, 31 de agosto de 2020

Mis reseñas: Alas de barro (Óscar Millán Vivancos)

 




Hay un autor en concreto que logra perturbarme con sus mundos de fantasía cargados de romance realista.

Para la mente curiosa no tengo problemas en revelar su nombre: Christopher Priest.

 

¿Por qué comienzo así esta reseña?

Bien, resulta que guardo en mis recuerdos, con especial cariño, una historia de auténtica locura que se enarbola en torno a ese amor utópico que tantos persiguen.

Perteneciente al libro ‘La afirmación’, dicha historia, abarcando mucho más, peina a la perfección lo peligroso que puede resultar lo utópico.

 

Pero ahora vamos con ‘Alas de Barro’.

Esta historia breve nos va a enseñar, y de ahí mi pequeña introducción, el inmenso valor con el que, en ocasiones, es premiada la mayor valentía. Y no me refiero a acudir rifle en mano a una guerra. De hecho, ni en las líneas de Óscar ni en mi reseña vais a dar con atisbo bélico alguno.

Vais a dar, de un modo progresivo, sutil, delicado, sugerente y bellísimo, con lo que podría considerarse una vida entera.

Así de simple, así de complicado.

 

En ocasiones se nos enturbia la mente con el sueño de turno. Ya sea el americano o el europeo, caemos en el grave error de caer en la maquinaria que trata de mover al mundo. Y digo trata, precisamente, porque siempre quedan un puñado de héroes capaces de dar con el verdadero oro de esta vida: El amor.

Óscar, el autor de esta historia, no va a dar ninguna clase desde ningún altar elevado. Nos va a meter, de tú a tú, en la piel de un par de jóvenes que van a construir algo tan inmortal y eterno como la misma esencia de lo que sienten.

Un regalo que va a sernos entregado envuelto de parajes abandonados, alejados de cualquier tipo de bullicio más allá que el de la pasión al lado de un puñado de castañas tan calientes como el chocolate que las acompaña.

 

Uno no debería sentir ni envidia ni impaciencia, ni melancolía ni nostalgia, al leer esta experiencia de vida en forma de valiosa lección.

Basta con saborear la delicada y cercana escritura de su autor, como quién contempla una bandada de pájaros en un atardecer otoñal.

Quién sabe. Quizá sus alas también estén hechas de barro.

Quizá el secreto para volar sea el reinventarse día a día, con brújula clara, pero amando con total naturalidad y espontaneidad.

 

Aunque todo nuestro amor tan solo sirva para encender una vela en la inmensa oscuridad.

Aunque las sombras acechen desde todos los ángulos a esa llamita.

El mero hecho de haberla hecho brillar ya habrá significado haber vivido. 

Y de qué manera.






Haz click aquí para leer la reseña completa de 'Sucesos Dispersos'

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domingo, 9 de agosto de 2020

Mis reseñas: Sucesos Dispersos (Óscar Millán Vivancos)

 MIS RESEÑAS


Sucesos Dispersos

por Óscar Millán Vivancos


La solución para enfrentarse a la actual prisa es tornar en miniatura el proceso creativo.

Adoptando esta punzante frase con la que se nos presenta ‘Sucesos Dispersos’ de Óscar Millán Vivancos, he decidido reseñarla en tiempo real. 

¿Cómo? Reseñas en miniatura, claro está.

Hay algo en la escritura de Óscar que te empuja a no perder detalle y explorar los claroscuros que ocultan hasta los rincones más recónditos de sus historias.

 

Teniendo en cuenta los años que llevo a mis espaldas tecleando en Relatos del País de Nunca Jamás, toparme con este libro en el camino resulta poco menos que un manjar.

 

 



NEREA NO SONRÍE

 

En este relato Nerea nos conduce de primera mano a su interior. En él se está gestando algo que parece trastocar a la joven. En una magnífica parábola de decadencia, posará su mirada en las miserias de su mundo pasado, presente y supuestamente futuro.

Agarrada a un atisbo de esperanza, su discurso atenazará el corazón del lector. 

Una cruda realidad presentada en un bonito envoltorio de cercanía.

 

 

UNA DOCENA DE HUECOS

 

En esta ocasión el relato adopta un tono de lo más amable y simpático, sin perder un ápice la cercanía con el lector.

Uno empatiza con el narrador, y se deja llevar por una historia quizá predecible, pero desde luego llena del encanto de la inocencia.

 

 

EL MÁS SATISFECHO DE LOS HUÉSPEDES

 

Es de agradecer un texto tan repleto de ternura en los tiempos que corren.

Hubo unos años en los que viví en una zona costera de Catalunya, y puedo afirmar sin dudar que el relato que nos ocupa me ha tocado la fibra.

Conducidas con sutil delicadeza, las aventuras de este personaje resultan, sin ser revolucionarias, de lo más amenas.

 


EL PUNKY

 

La amistad puede cimentarse sobre infinitud de aspectos.

Asistimos aquí a la conjunción de algunos de ellos.

A lo largo del relato más largo hasta la fecha en este libro, asistiremos como invitado invisible de un “colegueo” que pasará de camaradería a algo más.

Pero no veremos solo eso.

Un ameno repaso, coloquio y debate en torno al nacimiento de un movimiento cultural usará como muletas un sinfín de interesantes referencias musicales.

Mediante un interesante in-crescendo, nos veremos transportados por diferentes encuentros hasta poder experimentar un gran clímax final.

 

 

EL ADIÓS DE NEKANE

 

Resulta impresionante cómo se puede enarbolar en tan pocas páginas un compendio de emociones como el que presenta este relato.

De una tragedia se genera una ola de conspiraciones que abarcarán presente y pasado de un grupo de amigos poetas.

Personalmente, he sentido tan de cerca a los personajes, que uno se queda con ganas de regresar junto a ellos. Regresar, sí. Porque durante un breve lapso de tiempo, he formado parte de esa pandilla cuyas aguas en calma se han visto asaltadas por las turbulencias de un mundo, en ocasiones, bien feo.

 

 

IRINA, TATIANA Y LA OMNICORRUPCIÓN

 

Un jarro de agua fría no tiene por qué resultar algo negativo.

Sirve para despertar.

Así pues, tras un arranque de novela con relatos bien cercanos, salta a escena, absorbiendo gran parte de los focos, la cara mala de un mundo que fue y, lamentablemente, sigue siendo.

Sueños bien cimentados sobre recuerdos llenos de vida saltarán por los aires, mientras se desmenuzan aspectos de la realidad tan turbios que amenazan con pudrir el conjunto.


 

IDEAS OPUESTAS

 

Un relato que hace total justicia a su título.

Un choque frontal en torno a un tema de discordia arraiga en la mente conservadora del personaje protagonista.

El avance por la senda que tomará su psique puede extenderse fácilmente a muchos temas de debate habidos y por haber.

No todo es blanco o negro en esta vida.


 

DUENDECILLOS NAVIDEÑOS

 

Cualquiera que me conozca sabrá de mi debilidad por las fechas navideñas.

En ellas nací, de hecho. Concretamente el día de los santos inocentes, de modo que se podría decir que soy toda una inocentada.

Introduzco de este verídico modo para tratar de hacer justicia a la consigna de este magnífico relato: Hay que saber reírse de todo un poco.

Aunque no se queda simplemente ahí.

Temas como la infancia, perdida para algunos y eterna para otros, los encuentros fortuitos e incluso los misterios cargados de buena energía se dan la mano en estas pocas páginas cargadas de magia.

De nuevo con un estilo de lo más cercano, no nos quedará otra que sorprendernos con una sonrisa en el rostro al concluir esta lectura.


 

LA CHICA DE LA CAFETERÍA JUNTO AL MAR

 

En ocasiones los lugares más pasajeros conciben las relaciones más profundas.

Este relato nos permite experimentar, de primera mano, la gestación de algo a caballo entre la amistad y el romance.

Cómo no, en esa primera edad adulta que dota del plus del misterio a todas las emociones que se van a vivir. Y las viviremos, una a una, hasta comprender que, en ocasiones, parece que existe el destino. Que éste, junto a sus designios, nos mueven por un mapa de casualidades con un único fin: Enriquecer el conjunto a partir de elementos afines.

Con el mar al atardecer como telón de fondo, melancolía y nostalgia; optimismo y esperanza, dibujarán un oleaje de emociones que cada uno deberá saber navegar.




NO QUIERO SER UNA DEMENTE MÁS


 

Apenas un par de páginas para introducir la locura.

¿Es eso posible?

Cada lector dictaminará, seguramente haciendo uso de su holgada o cercana experiencia con dicho concepto.

Este relato, más que insertarnos dentro de una mente de potencial desequilibrio, nos pone a su lado, suspirando por un ápice de comprensión. Por un atisbo de compañía.

Y vaya si lo consigue. Peinando los aspectos más turbios como los terrores, la autodestrucción y una ira que se torna violenta.

No será difícil descubrirnos con los pelos de punta tras la lectura.

 

 


INFLUENCIAS


 

Si el relato titulado “El Punky” nos acercaba a una rica fuente de conocimiento musical, en esta ocasión “Influencias” hará lo propio con lo cinéfilo.

Sin embargo, lo hará desde una perspectiva de lo más íntima.

Mediante las reflexiones silenciosas de nuestro protagonista, podremos trazar un primer perfil psicológico de éste a partir de la interesante lista de referencias que sacará a flote.

Cierta melancolía y mucho romance se darán la mano para disfrute del lector.

 


 

EL NUEVO AMIGO



Este relato efectúa una parábola de lo más interesante.

Removiendo su propio planteamiento inicial, dará la vuelta a varias tortillas antes de encontrar su final.

¿Cuántas veces caemos víctimas de nuestros propios prejuicios?

La respuesta a esta pregunta puede hacer que, como lectores, nos llevemos una lección o corroboremos nuestros hábitos como más que válidos. Sanos. Como la amistad que nace en un relato plagado de sombras. 

Como en la misma vida.




RECUDERDOS DEL RÍO CHELO


 

La infancia es una época turbulenta en la que algunos tienen más suerte que otros.

Por mi parte, y creo hablar por la de todos, los recuerdos son algo a atesorar con todo el cariño del mundo.

Eso es algo que hace a la perfección Óscar en este pequeño relato lleno de nostalgia.

Una nostalgia sana, en la cual un río de La Coruña hace las veces de protagonista junto a una familia a la, una vez más, sentiremos casi tan cercana como la nuestra propia.

 


 

NADÁNDOTE


 

Dulce como un terrón de azúcar.

Es lo primero que se me viene a la cabeza tras saborear esta pequeña historia llena de una deliciosa fantasía.

Rebosante de simpatía, nos dejaremos llevar por las divagaciones de la pareja protagonista, que con su imaginativa nos harán volar lejos, muy lejos, de los grises de este mundo tan realista en ocasiones.

 


 

ELLOS ME ACEPTARON


 

“No nos habían preparado para esto”.

Una frase que se repite en el relato más longevo de cuantos llevo leídos.

Un relato que me hiere y me acaricia a partes iguales, desde distintos enfoques.

El primer enfoque se yergue sobre lo autobiográfico de lo narrado. En plena crisis económica, acompañar a Óscar por lo miserable de una experiencia dolorosa resulta desalentador.

El segundo enfoque gira en torno al término discapacitado.

Yo lo soy, y así me siento desde hace algunos años.

Quizá en otras ocasiones me sienta tan poco identificado con esa etiqueta, que mis actos desorbitados me conduzcan más que nunca a ella.

El caso es que, por partida doble, este relato me toca tan de cerca que he tenido que inspirar profundamente, y varias veces, durante su lectura.

 

La caricia viene por la lección de vida que se llevó Óscar al inscribirse en un simple curso de informática.

Una parte de mí empatiza totalmente con el sabor de su experiencia.

La integración, la sanación mediante camaradería.

Todo ello regado por el buen hacer como escritor del autor.

En un mapa a priori caótico por la cantidad de información a hilvanar, lo cierto es que uno en ningún momento se siente perdido. Todo lo contrario. Nos vemos acompañados por la pluma de Óscar hasta comprender que, en esta vida, cuando todo se pone feo, no queda otra que actuar. Con mayor o menor inteligencia, con mejor o peor suerte, hay que moverse. Y, ya puestos, mejor hacerlo con una actitud, sino optimista, cuanto menos positiva.

 

Personalmente, mi pasado en los estudios de ingeniería informática me duele.

Mi pasado en centros de integración para discapacitados me hace hervir la sangre.

La miseria de la crisis, que actualmente parece estar reestructurando sus tropas, lanza un eco fúnebre a la melodía de mis días.

Y todo ello castiga mi sueño por las noches.

 

La literatura, creo, debe servir para esto.

Para sacudirte por dentro.

Este relato de casi treinta páginas lo ha hecho conmigo, y de qué forma.

Hubo una vez que comprendí mi situación y decidí entregarme a una recuperación sin recelos. Creo que pocas veces más se me ha visto tirarme a la piscina de la salud mental de ese modo. ¿Y sabéis? Aún tengo buenísimas amistades conservadas de aquello. De sentirme protegido e integrado. De sentirme, en lo más hondo de mi ser, más lejos que cerca de mi final. De sonreír, aunque solo sea un poco, con total sinceridad.

 

Debo agradecer profundamente a Óscar tan valioso recordatorio.

 

 


APÁTRIDAS DEL PRESENTE


 

Un mazazo sobre el lienzo en blanco que nos otorga el papel en la escritura.

Así de escueta y contundente es mi conclusión sobre este relato.

Hay desesperación en él. Hay sueños de un pasado mejor. Hay hipocresía a raudales.

Pero prevalece en mi mente la sensación de un fuerte golpe sobre la mesa.

Como si llevase implícito un grito de ¡Basta ya! 

 

 

Este es el último de los micro relatos de ‘Sucesos dispersos’.

Le sigue todo un bloque de lo que llamaré nano relatos.

Puesto que son bien cortitos, los reseñaré en bloque tras finalizar su lectura. Quizá incluso relectura.

Algo tiene este libro.

Algo tan especial que, creo, me da a dar una gran pena acercarme a su final.





BLOQUE DE NANORELATOS

 

 

Titulada Micro-Micro Relatos, me alegro de haber leído del tirón esta sección de los ‘Sucesos Dispersos’ de Óscar. Porque el vaivén de emociones, sin ser una montaña rusa, es de aúpa. 

Tanto da que la mente del autor se posase en un absurdo fantasioso o en una base autobiográfica, pues el abanico entre medias resulta tan rico como extenso.

 

No resulta sencillo orquestar en un puñado de líneas una trama que golpee certeramente al lector.

Pues bien, de mi experiencia no borraría ni uno solo de estos nanorelatos.

 

El único pero que encuentro es el componente amargo de la finalización de la lectura de este bloque. Por suerte, del trago que supone, quedan en nuestra memoria matices dulces, duros, terroríficos, jocosos, tiernos…

¡Otra ronda, por favor!




Finalmente mi reseña concluye con la historia breve 'Alas de barro'.

Simplemente diré que, tanto me ha gustado, que le he hecho una reseña independiente.

Podéis leer, clickando aquí, mis impresiones sobre dicho relato.


 

Dejo el booktrailer de la novela así como un enlace de compra, por si a alguien le ha llamado la atención esta pequeña joya de Óscar.

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