Algo está cambiando. Lo noto en el aire. Lo siento en la tierra. Los cielos, durante largas jornadas aburridos como planas superficies pintadas con mal gusto, comienzan a adquirir la profundidad de la vida misma… Hace mucho tiempo, en la gran guerra por la supremacía de la elección del bando a escoger, el Monstruo tenía ganada la batalla final. Era tanta la presión sobre una sola persona, que su cerebro brotó tornándose creyente de un rol de Elegido. En las cimas del monte de la psicosis, una última alianza de Tylerskar y sus leales guerreros plantó cara, en una valiente resistencia, a la oleada de terror y crueldad que nacía y se propagaba como el cáncer. Un colgante, un simple amuleto, otorgaba energía infinita al portador. Mutaba sus neurotransmisores, haciéndole cabalgar con furia los cielos del ánimo multiplicando su agilidad mental. Cuando el ejército de Tylerskar estaba derrotado por mero agotamiento, algo sorprendente sucedió. El Monstruo le entregó el c...