Mucho tiempo sin actualizar esta tercera experiencia. Algo que podría deberse a una abstinencia un tanto contra las cuerdas o, como es el caso, una constante recaída tras otra con la brújula lejos del objetivo. Querido lector, si no tiro la toalla al respecto es porque, de algún modo, sigo con la empresa entre ceja y ceja. Que Goliath me esté pisoteando, haciéndome comer el barro, no significa que no disponga de las estrategias, el ánimo y la energía para contraatacar con aplomo. El transcurrido desde la última vez que nos leímos ha sido un lapso que, sin llegar a ser una era o una época en sí mismo, ha marcado un punto de inflexión en la hoja de ruta. A una suertuda oportunidad laboral para mi pareja le ha seguido la locura de la mudanza exprés. Una locura realmente estresante, dura por momentos y cargada de inseguridades en otros. Aunque, para un maníaco depresivo de nivel top, no representa más que unas leves cosquillas para una mente que se ha acostumbrado a trab...